Tengo los ojos cerrados,
voy colgando de tus sueños.
Dejándome guiar,
flotando hasta tu almohada.
Me detengo y susurras:
calma.
Estoy aquí.
Y danzo.
Danzo sobre ti
como marullo.
Te envuelvo en tempestades.
El cielo sopla en tu regazo.
Me dejo ir.
Desfilo lento sobre ti.
Tomo tu mano,
tomas mi pulso.
Tu pecho está lleno
de amaneceres fluorescentes.
Sabes a hierba,
a césped mojado,
infinito.
Mi nuca lleva tu nombre
tatuado a mano
con tinta azul.
Te quiero mío,
me nazco tuyo
en este paraíso
donde somos etéreos.
Sobre esta Luna
que bauticé con tu aroma.
Eres eterno
animal de mis calles invadidas
por las multitudes que fuimos,
por las constelaciones que seremos.
Y me despierto.
Se derramó tu verbo en mí.
***Foto: «Cambios» by unicocreativo is licensed under CC BY-NC-SA 2.0