Paisaje de ciudad

A esta hora
en que se enfría el café
hay un millón de lunas
aguardando tras la puerta.

Hay una niña
que intenta aprender
el poema que dirá
mañana.

Está aquel pequeño
inventando sonidos
donde nacer planetas,
donde fundar auroras.

A esta hora
se acumulan en tu historia
las huídas,
los silencios,
los abrazos,
el hueco en las almohadas,
tus zapatos en el piso,
la mueca muda de tus pasos,
el boleto de aquel avión,
el sabor de su espalda,
aquella botella que lanzaste al mar,
la carta que quedó sin firmar.

A esta hora
con el mundo caminando en espirales
eres el del sueño inútil.

Sueñas con tener de nuevo
la maleta entre tus dedos,
el suspiro en el acelerador.

Pero el oxígeno no alcanza
ni para pagar el almuerzo.

Las carreteras son caracoles
que de tanto mojar se secan.

Sin saber que ya no hay fin.


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